Ultramaratón: la pasión por recorrer grandes distancias
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Pocas disciplinas de resistencia ponen a prueba cuerpo y mente durante tanto tiempo como el ultramaratón. Sus recorridos atraviesan montañas, desiertos y muchos otros paisajes. Atraen a personas que desean explorar sus posibilidades a pie, con determinación, constancia y una profunda pasión por correr.
¿Qué es un ultramaratón?
Un ultramaratón supera los 42,195 km de un maratón convencional. Son habituales las distancias de 50 km a más de 160 km, por montañas, desiertos o bosques. Durante horas, y a veces días, quienes participan afrontan retos tanto físicos como mentales.
Además de resistencia, hace falta una estrategia para gestionar el esfuerzo y la fatiga prolongados. El ritmo sigue siendo importante, al igual que la hidratación, la alimentación y la concentración durante toda la prueba

Historias distintas, una misma pasión
Las motivaciones son diversas. Algunas personas vienen del maratón y buscan un nuevo reto; otras disfrutan de la soledad y la introspección de las largas distancias. Hay quien encuentra calma en avanzar paso a paso y quien busca descubrir paisajes remotos y espectaculares.
La preparación no consiste solo en acumular kilómetros. El trabajo de fuerza, la movilidad y otras actividades ayudan a desarrollar una condición física más completa. La alimentación también se entrena: en pruebas de horas o días, conviene planificar cómo aportar energía durante el esfuerzo.

Alimentación antes de la carrera
En los días previos conviene cuidar el aporte de energía y carbohidratos para preparar las reservas de glucógeno. Pueden formar parte de las comidas cereales, frutas, verduras y legumbres habituales, adaptando la elección a la tolerancia digestiva.
La hidratación también importa, sin necesidad de beber grandes cantidades por precaución. Ajusta la ingesta a la sed y a las condiciones; las bebidas con electrolitos pueden ser una opción según las necesidades.
Alimentación durante la carrera
En una carrera larga hace falta un plan probado para aportar energía y líquidos con regularidad. Estos son algunos aspectos que conviene preparar:
- Carbohidratos: Los geles, las bebidas deportivas, los plátanos, los dátiles, las barritas o los aperitivos salados pueden aportar carbohidratos fáciles de consumir. Entre 30 y 60 g por hora puede ser un punto de partida, no una regla universal. Las necesidades dependen de la intensidad, la duración y la tolerancia digestiva. Prueba cantidades y alimentos en los entrenamientos largos.
- Líquidos: Bebe según la sed y las condiciones, evitando el exceso. Las bebidas con electrolitos tampoco previenen la hiponatremia si se bebe demasiado.
- Sal y electrolitos: Los alimentos y las bebidas pueden aportar sodio y otros electrolitos según las pérdidas de sudor y la temperatura. Esto no garantiza evitar los calambres.
Recuperación después de la carrera
Después de la llegada, una comida o un tentempié con carbohidratos y proteínas ayuda a reponer reservas y favorece la reparación muscular. Come cuando tu estómago lo tolere. Los primeros 30 a 60 minutos pueden ser una oportunidad, pero no son un plazo estricto después del cual ya no sea posible recuperarse.
Un plan de alimentación individualizado
Los gustos, la tolerancia digestiva y la experiencia son individuales. El plan de alimentación también debe serlo. Los entrenamientos largos permiten probar alimentos, bebidas, cantidades e intervalos para encontrar una estrategia que reduzca los problemas digestivos y los bajones de energía el día de la prueba.

Los retos físicos y mentales
Las ampollas, los calambres y la deshidratación son algunos de los posibles problemas. El agotamiento intenso también puede alterar el juicio y la percepción, incluso provocar alucinaciones. La fortaleza mental no consiste solo en continuar: también implica reconocer las señales de alarma y priorizar la seguridad.
En las largas distancias hay que aprender a convivir con cierta incomodidad. Algunas personas describen un estado de «flujo», en el que quedan absorbidas por el movimiento. Esa sensación no sustituye la valoración del propio estado y de la seguridad en el recorrido.
De la competición al compañerismo
Aunque cada persona recorre su propia distancia, el ultramaratón suele reunir a una comunidad muy unida. La pasión compartida crea vínculos. Algunas carreras llegan a parecer encuentros entre amistades, donde el apoyo mutuo tiene tanto espacio como la competición.
En el camino se comparten experiencias, se intercambian ánimos y se celebran los logros ajenos. De ahí nacen amistades y redes de apoyo que pueden durar mucho más que la carrera y cruzar fronteras.

Un espacio para conocerse
Más allá del reto físico y del compañerismo, el ultramaratón puede convertirse en un camino de autoconocimiento. Hay quien compara las horas en la naturaleza con una forma de meditación: un momento para escuchar los propios pensamientos y aprender a afrontar dificultades.
Las horas de soledad dejan espacio para reflexiones que suelen pasar desapercibidas en el día a día y para agradecer las cosas sencillas. Aprender a convivir con la incertidumbre y la incomodidad puede aportar perspectivas que van mucho más allá del recorrido.
Lo que hay detrás de la distancia
El atractivo del ultramaratón está en la unión de resistencia física, recursos mentales, reflexión y contacto con la naturaleza. En las largas distancias se exploran las propias posibilidades y la estrecha relación entre cuerpo y mente.